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“YAMAY”, UNA PROPUESTA DE PERMACULTURA Y TURISMO RESPONSABLE

FUIMOS A CONOCER YAMAY, UN COMPLEJO DE TURISMO RESPONSABLE Y PERMACULTURA EN EL PARTIDO DE LAS FLORES, EN UN MARCO DE TOTAL RESPETO POR LA NATURALEZA, SE OFRECE HOSPEDAJE Y FORMACIÓN EN CONSTRUCCIÓN NATURAL. «QUE NO TE HAGAN CREER QUE LA ÚNICA OPCIÓN DE TENER UNA CASA ES METERTE EN EL PROCREAR», AFIMAN AQUÍ DONDE SE DEMUESTRA QUE ES POSIBLE HACER UNA CASA CON NUESTRAS PROPIAS MANOS. CONOCÉ ESTE CAMINO ALTERNATIVO.

 

Ingresar a Yamay obliga a separarse de gran parte de los avances tecnológicos, dejar de lado la electricidad, la luz, la televisión y hasta la radio, sin embargo, se ofrece algo que hemos olvidado por habernos entregado a todo aquello: a sentir nuestros latidos, a dejarnos llevar por el silencio y a reconocer el lenguaje de la naturaleza. “Proponemos tranquilidad y esperar el amanecer lunar”, nos cuenta Juan Manuel Damperat, quien nos recibe en este refugio de permacultura y turismo responsable en Pardo.

En la afueras de Pardo (Partido de Las Flores), dentro de la campiña florense se halla “Yamay, Turismo Responsable”, una propuesta que integra el descanso en un terreno donde se levantan dos construcciones hechas de barro. Siguiendo con los preceptos de la permacultura, es posible acampar, tomar cursos de construcción natural y contemplar por las noches el cielo más diáfano de la provincia de Buenos Aires. Dentro de un marco de absoluto respeto por el medio ambiente, la presencia del hombre en Yamay ha generado el menor impacto en la naturaleza. “Ofrecemos venir a estar de camping, pasar el día, la noche, ver el cielo, el amanecer lunar. Ofrecemos una merienda con pan integral y miel orgánica. No tenemos luz, radio, ni televisión. No hay un solo sonido que te invada, a la noche rallamos una zanahoria y parece un estruendo

La idea de Yamay surgió de Marcelo Giuggioloni, quien apostó por echar por la borda la vida en la ciudad y crear este espacio alternativo de reconocimiento de nuestra esencia humana en relación con la tierra. “Al no haber aparatos eléctricos, no llegan ninguno de los ruidos de la ciudad. La desconexión es real, y muy positiva”, detalla Juan Manuel. Las casas hechas de barro ayudan a transmitir ese sentir natural que no es posible en la construcción de cemento, el fresco de la tarde, la tibieza del sol de la mañana, se sienten: al rato de estar en Yamay el cuerpo comienza a entrar a un ritmo lento. Se busca la contemplación y es involuntario el movimiento de los ojos observando el vuelo de las aves que, con su canto animan los días aquí.

La nota completa en: https://www.elfederal.com.ar/yamay-una-propuesta-de-permacultura-y-turismo-responsable/

 

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